You are currently browsing the category archive for the 'Quién soy? Qué hago aquí?' category.
Te daré la bienvenida, las gracias y un apretón de mano.
Porque claro, tu aún no sabes nada…acabó por parecer tan fácil, que simplemente te limitaste a dejar que la acritud biliosa se cebara con las sombras de lo que pudo ser y no fue.
Te pediré que te sientes, y me contarás el mismo cuento de siempre. Yo sonreiré, entusiasmado.
Realmente entusiasmado.
Porque claro, hay que ser buen actor para engañarse a uno mismo.
Cuando concluyas, que sé que lo harás de forma solemne ya que me lo tengo que creer (ha de emocionarme profundamente), puede que hasta me dejes hablar. Yo asentiré, agradecido.
Aparentemente agradecido.
Porque claro, hay que ser educado en esta vida.
Y entonces gritaré de rabia, de odio, de frustración, de ansiedad, de alegría, de amor, de pasión, de júbilo y de todo lo que haya podido conocer en éste tiempo.
Porque claro, soy humano. También sufro.
Aquí llegamos al punto álgido, a la piedra angular de nuestra controvertida relación.
No vas a darme la razón, pero tampoco nada sobre lo que apoyarme. Y mucho menos algún motivo por el cual todo esto parezca menos patético y humillante.
A pesar de los cambios, en esencia sigue siendo lo mismo.
Porque claro, tu sabes que, a veces, lo único real es lo que duele intensamente.
Y aún me haces un favor.
Para que nunca olvide.
De verdad, es tan incómodo saber que existes…
Y a veces me siento tan bien por no tener que oírte ahora…
He visto amigos que hacía tiempo que no veía.
Me da la risa tonta.
Voy sonriendo por la calle como un Imbécil (un Imbécil muy contento).
Me duele la cara cuando intento evitarlo.
Tengo síntomas que echaba de menos.
Y otras cosas relevantes.
No sé mañana ni pasado…pero ahora, en este momento, estoy feliz.
Por ejemplo, jode pisar una mierda, o trabajar.
Grande Mamá Ladilla.
Antes de ayer me levanté valiente, así que decidí irme a echar currículums. Sinceramente, me da mucho palo preguntar por el encargado o la encargada y darle una hoja cutremente fotocopiada con mi jeta de regalo mientras me mira mal, pero bueno, de momento es lo que hay.
El caso es que nada de eso ocurrió esta vez.
Tenía pensado ir por la tarde, a eso de las cinco y media, pero unos dolores ultraexpándicos del espacio hiperestelar se cebaron conmigo durante un par de horas (me dolía tres cojones y medio la cabeza).
Cuando estuve más o menos en condiciones y fui a coger la bici para iniciar la ruta de la precariedad laboral me di cuenta de que se habían deshinchado las ruedas.
Decidí ir a pedirle el bombín a una vecina (la del doctorado no, otra más maja).
Una vez tuve el bombín en mis manos, y fui a hinchar las ruedas, me di cuenta de que estaba roto, y de que las ruedas se habían deshinchado aún más, ya que debido a un capricho de la naturaleza el trasto había entrado en un ciclo espacio-temporal y en vez de bombear aire “pa fuera” lo bombeaba “pa dentro” (no me preguntéis cómo porque no lo sé).
Lo desmonté y lo volví a montar (la misma mecánica que darle a reiniciar) y ya funcionaba perfectamente (exactamente la misma).
Para cuando conseguí hinchar las ruedas eran las 9 de la noche y encima me había guarreado el pantalón.
Así que nada, aquí estoy sin curre, con currículums suficientes para empapelarme un piso que no podré alquilar porque no tengo dinero y con un bombín que hace cosas extrañas rondándome…
Pero bueno, al menos me da por postear chorradas jeje
Cosquilleo. Cosquilleo que recorre las puntas de mis dedos y me hace sonreir. Cosquilleo que me mueve involuntariamente (aunque tampoco opondría resistencia). Cosquilleo que se asemeja más a una encima que al propio cosquilleo, y que alborota, desordena, y vuelve a componer a velocidades de vértigo todos mis flashes mentales. Cosquilleo que me da la oportunidad de ser feliz sin tener nada. Cosquilleo que contrae en una mueca todo lo vivido. Cosquilleo, y me la suda. Cosquilleo y una extraña sensación, más desconocida por olvidada que por nueva aunque cada vez es diferente. Cosquilleo por inquietud (aunque los confundas no se nota a efectos prácticos). Cosquilleo que une las palabras y despeja esa sensación espesa de rancio abatimiento.
Y sobre todo eso. De nuevo palabras, palabras, palabras, palabras…Algo sintético que supone la tesis de la acción y la sintomatología más generalizada de la razón irracional (de una forma u otra todo el mundo cuyas necesidades básicas están cubiertas escribe). Desgastado a día de hoy, poco sugerente a los sentidos más primarios (SEXO) y nada original…
Y sin embargo, me gusta tanto…
Me echo de menos.
A veces tengo la sensación de que estoy con un intruso.
Que ha anidado junto al lento transcurrir del tiempo y que se niega a marcharse.
“Siempre,
que se enturbie el llanto,
y que la lágrima haga temblar el débil párpado,
en ti estaré pensando.
Siempre,
que una ola rompa donde no rompen las otras,
y que su espuma huya, con la noche del quebranto,
en ti estaré pensando.
Siempre,
que una luna, cualquier luna,
de blanco tinte los desiertos
y que un velo,
desdibuje las dunas, y las confunda con el cielo,
siempre,
que acaricie un oído una palabra,
siempre,
que espontáneo surja el verso de la nada,
siempre,
que una boca busque a otra sin mirarla,
siempre,
que en leve gesto se siga enamorando,
s i e m p r e q u e h a y a p o e s í a ,
en ti estaré pensando”
Antes escribía esa clase de cosas.
Era un poco inocente.
Ahora lo que soy es un poco gilipollas.
Me echo de menos.
Mucho.
Hace un par de días que volví de pasearme por tierras francesas. El haber estado (en parte) alejado de mi ambiente habitual pensé que me daría la determinación necesaria como para enfrentarme a ciertas cosas al volver.
Pero no. Sigo igual, pensando igual aunque me sea completamente desfavorable y a menudo me deprima bastante, viéndolo todo de una manera insana y a veces demasiado retorcida. Enfadándome conmigo mismo por cosas absurdas que más tarde se convierten en una montaña. Incapaz de dar un paso sin pensar que voy a tropezar.
Ayer estaba demasiado nervioso, así que me dediqué a reflexionar por la noche ya que no podía dormir. A pensar en como podía solucionar todo eso; cuando empecé a ser así (porque tengo muy claro que antes pensaba de una manera completamente distinta aunque me cueste recordar como y cómo lo conseguía), a buscar el origen para encontrar una solución.
Y reflexioné sobre la autocrítica, que tanta falta me hace. Resulta destructiva cuando se ejerce hacia las ruinas de uno mismo y más cuando se realiza de forma involuntaria y negativamente, más bien presionado por las expectativas subjetivas que uno cree que tienen los demás de él y por las que se deja llevar, ya que no tiene expectativas propias, sino una especie de torbellino interior airado y corrosivo que arrasa con todo pensamiento positivo hacia uno mismo pues piensa que no lo merece o que no es válido ni cierto por el hecho de no proceder de una boca ajena. No se trata de que me influya lo que puedan decir, ni me importan las críticas que vienen de la ociosidad, pero si me afecta no poder valorarme positivamente a mi mismo y necesitar a menudo la aprobación de la gente que me importa.
Además necesito dejar de involucrarme emocionalmente en cosas superfluas, que no tienen nada que ver conmigo, de las que yo no tengo la culpa pero si que me la echo consciente o inconscientemente. De tomarme algunas cosas demasiado en serio y darles vueltas, y vueltas, y vueltas…
Necesito y quiero cambiar. Y quiero cambiar ya.
Espero leer esto de vez en cuando y no olvidarlo…
Aquella noche, que te tuve entera para mi,
absorto en el ruido cadencioso de tu sueño,
absorto en el tejido de todas la fibras de tu cuerpo…
Aquella noche, en la que el cielo daba vueltas sin parar sobre si mismo, mientras que entre las cuatro paredes el tiempo había dejado de existir…
Y esta noche hubiera dado este cielo estrepitoso, todas las fibras de mis sueños y la cadencia del tiempo , que existe y se arrastra con su último aliento por esas mismas cuatro paredes, por tenerte.
Antes que nada, darle las gracias a Oki por memearme, y decirle que lo siento por no poder seguirlo.
Bueno, volviendo al tema del blog despechado, el caso es que entre semana apenas tengo tiempo (soy estudiante medio y músico accidental, amén de todas las pérdidas (algunas no tanto) de tiempo que se me ocurran) y los fines de semana me siento delante del teclado esperando inspiración entre flickr y otros entes de la blogocosa y no sale nada. Será porque no se puede ir contra natura y querer escribir cuando no hay nada que decir.
Seguiré leyendo blogs seguramente, y subiendo fotos a flickr porque ahora POR FIN tengo cámara (pagada con el sudor de mi frente, pero tengo).
Supongo que es una despedida temporal, hasta que me quite algunas cosas de encima y tenga otras tantas para escribir.








